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La Coctelera

Plan de Desarrollo de la Nación

 

No es intención hacer historia de los planes o evaluar los planes anteriores de la IV República a los de la V República, pero si es necesario un ligero discernimiento general comparativo a modo de introducción antes de adentrarnos en una ligera comparación de los últimos dos Planes. Un primer aspecto necesario a tomar en cuenta es el desplazamiento de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL) como organismo foráneo ductor, planificador, esquematizador  de los Planes de Desarrollo para nuestro país que en el día se dieran.      

Desde la década de los 40 (1948) hasta la década de los 90 del siglo pasado a la nación Venezolana se le vino imponiendo dos modelos de desarrollo operantes al margen de los verdaderos sujetos de su aplicación; pasando desde el Modelo Desarrollista o por Sustitución de Importaciones de la CEPAL, donde era preeminente el papel regulador de lo económico por parte del Estado (hacia 1961 aplicado de manera tardía en Venezuela) hasta el Modelo Neoliberal cuya tesis era la del papel preeminente regulador del mercado excluyendo al estado, aplicando en su lugar los  paquete shock de la década de los 80 del Fondo Monetario Internacional.

Ambos modelos ¿paradigmas), haciendo preeminencia desde un vértice político-economicista hacían ver todos los desenvolvimientos de nuestra sociedad en términos de costos beneficios buscando balances y saldos netos para decir entonces como las cosas habían arrojado saldos negativos y positivos, haciendo más énfasis en el crecimiento de las cuentas macroeconómica o el control de los desvalances deficitarios de la balanza de pagos que en el desarrollo social.

También en términos de tiempo, histórico-económico, durante las últimas décadas del siglo que nos precedió del 80 al 90 se hablaba de la hipertrofia del estado, de cómo el mismo obstaculizaba el libre desenvolvimiento de la Sociedad Civil, es decir del mercado. Porque no debemos olvidar que después de la crisis del 1929, la tesis que se impuso para regular la economía de los países fue la tesis Keynesiana dando preeminencia al carácter regulador por el  estado de la demanda agregada como mecanismo entre otros  para generar más empleos  y luego hacia 1948 la tesis desarrollistas de los estructuralistas de la CEPAL plantean otro tanto acerca de la participación del Estado con carácter regulador de la economía. Modelo  desarrollista este que hace crisis al inicio de la década de los ochenta aunada a la crisis energética de las metrópolis imperialistas, proponiéndose la tesis Neoliberal como alternativa del retiro regulador y controlador del estado.

En el contexto de la crisis de ambos modelos van surgiendo en "...el Tercer Mundo y por ende en Latinoamérica, una interpretación de un desarrollo alternativo. Esta interpretación, hoy prevaleciente en estos países, concibe el desarrollo como un conjunto de cambios estructurales y tiende a la alteración cualitativa del sistema".  En este sentido no resulta  pueril resaltar como estas influencias en  el objetivo estratégico o propósito es justificar en el Plan de Desarrollo de la nación, como Proyectos Nacionales, en la búsqueda de una transformación estructural de la Formación Económico-Social de la República Bolivariana de Venezuela, como proyecto de Desarrollo Endógeno.  

En la Venezuela del Siglo XXI, a partir del 02 de Febrero de 1999 nos proponemos construir el Socialismo Bolivariano a través de un proceso de cambio en nuestro país, para lo cual se requiere de un Instrumento Estratégico donde instituciones del Estado, organizaciones sociales, económicas y ciudadanía en general, encuentre orientaciones claras y precisas que permitan dar sentido y direccionalidad a la acción concreta que éstos desarrollan y que favorezca el aporte efectivo de los mismos al proceso de transformación político, social y económico planteado en el marco de nuestra Revolución Bolivariana.

No tengo dudas que las premisas fundamentales y estratégicas para la construcción y puesta en práctica del Socialismo Bolivariano están contenidas en el Plan Nacional Simón Bolívar, acertadamente llamado por el Presidente Chávez, Primer Plan Socialista de la Nación, siendo ese el Instrumento Estratégico que define las Líneas Generales para el Desarrollo Económico y Social del País durante el período 2007-2013.

Este Primer Plan Socialista, pretende continuar profundizando los logros alcanzados por los lineamientos del Plan de Desarrollo Económico y Social 2001-2007, está conformado por siete directrices, cada una de las cuales tiene sus objetivos, estrategias y políticas, para transformar la sociedad venezolana desde la actual transición, de un "capitalismo salvaje" a un socialismo humanista bolivariano, planteándonos profundizar y avanzar en el Proyecto Ético Socialista Bolivariano.

El Proyecto Nacional Simón Bolívar en su primera directriz la Nueva Ética Socialista, pretende refundar ética y moralmente la República, para crear la conciencia revolucionaria del nuevo ciudadano, que será el encargado de transformar la sociedad material y espiritualmente, superando la ética capitalista, ética individualista, egoísta y del lucro a toda costa.

Luego nos propone, inspirado en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, la Suprema Felicidad Social, como una visión a largo plazo que plantea atacar las raíces de la miseria y la pobreza a través de un estado social de justicia y derecho que le garantice a la ciudadanía el disfrute de los derechos sociales universales, tales como, salud, educación, vivienda saludable, trabajo digno, creador y la recreación, condiciones indispensables para crear las capacidades personales para vivir una vida valorada que lo hagan un ciudadano feliz, solidario y comprometido.

Lograremos una Democracia Protagónica y Revolucionaria, tercera directriz del Proyecto Nacional Simón Bolívar, en la medida en que el nuevo ciudadano ético, feliz y en plenitud de sus capacidades personales, tenga conciencia solidaria de sus derechos y responsabilidades, que a través de la participación activa y comprometida transforme la sociedad, ejerciendo el derecho y deber a la participación en la toma de decisiones y demás procesos vinculados con la formulación, ejecución, desarrollo, evaluación y control social de las políticas públicas.

 

Políticas Públicas que permitan el desarrollo de un Modelo Productivo Socialista, cuarta directriz del Proyecto Nacional, que nos garantice unas nuevas relaciones sociales de producción, una soberanía alimentaria, un desarrollo endógeno sustentable, un crecimiento económico solidario, a través de una ciencia y tecnología al servicio del desarrollo nacional, que nos conduzca también a una soberanía científica y tecnológica, donde cada vez más se cuente con la participación de los ciudadanos, democratizando el conocimiento para democratizar el poder y superar los obstáculos que impiden el acceso al mismo.

La Nueva Geopolítica Nacional, requiere que ese ciudadano ético, feliz y revolucionario desarrolle una conciencia social, ecológica y de protección de los ecosistemas ricos en biodiversidad, que recupere y proteja suelos y fuentes de agua para el consumo humano, que disminuya el impacto ambiental de las intervenciones humanas, logrando ciudades incluyentes, equilibradas territorial y poblacionalmente, además de tecnológica y comunicacionalmente desarrolladas, que demande y proteja los derechos de la ciudad: agua, aire, suelo y energía.

Si preservamos y respetamos los Derechos de la Ciudad y en particular la Energía, lograremos una Venezuela Potencia Energética Mundial, que siembre el petróleo para la integración de América Latina y el Caribe, que desarrolle otras fuentes alternativas de energía, que contribuyan a preservar el ambiente y fortalezca la diversidad productiva y la inclusión social.

La siembra petrolera para la integración de América Latina y el Caribe, es requisito para una Nueva Geopolítica Internacional, diversificando las relaciones políticas, económicas y culturales, estableciendo áreas geoestratégicas a través del diálogo fraterno entre los pueblos, respeto a las libertades, religiones y autodeterminación de dichos pueblos, que fortalezca nuestra soberanía, vigorizando y ampliando las alianzas para la conformación de un bloque geopolítico regional y contribuir a crear un mundo multipolar a través del fortalecimiento de las redes de intercambio de cooperación mutua internacional en lo económico, cultural, social, tecnológico y comunicacional.

Indudablemente que estas son premisas de un socialismo bolivariano, profundamente humano y humanista.

Impuestos y Política Fiscal en Venezuela

 Los impuestos son prestaciones, hoy por lo regular en dinero, al Estado y demás entidades de derecho público, que las mismas reclaman, en virtud de su poder coactivo, en forma y cuantía determinadas unilateralmente y sin contraprestación especial con el fin de satisfacer las necesidades colectivas.

El impuesto es una prestación tributaria obligatoria, cuyo presupuesto de hecho no es una actividad del Estado referida al obligado y destinada a cubrir los gastos públicos.

El impuesto es la prestación de dinero o en especie que establece el Estado conforme a la ley, con carácter obligatorio, a cargo de personas físicas y morales para cubrir el gasto público y sin que haya para ellas contraprestación o beneficio especial, directo e inmediato.

Lamentablemente para nuestro país, la política fiscal ha sido mal llevada a lo largo de muchos períodos gubernamentales, uno y otro gobierno han tratado de implantar paquetes económicos que reactiven la economía venezolana, pero lamentablemente fallan al no poder controlar el Gasto Público y mucho menos se ha creado una cultura tributaria en los ciudadanos y empresas Venezolanas.

Durante los períodos de bonanza petrolera que vivía el país y hasta la llegada del viernes negro, la costumbre por parte de los gobiernos; era tener un enorme gasto público producto de un abultado número de subsidios y regalías; y una política de endeudamiento demasiado arriesgada, y como los ingresos por concepto de exportaciones petroleras eran suficientes para cubrir el gasto público, realmente no se desarrollo nunca una política económica y menos una política tributaria eficiente y adaptada a la realidad del país y modernizada. La modernización llegó muy tarde, hace apenas unos 15 o 20 años los instrumentos fiscales utilizados en las políticas económicas eran pocos, mal implantados y muy difíciles de controlar, obteniéndose una gran pérdida por los altos niveles de evasión fiscal que se presentaban.

Luego del viernes negro, y por causa de políticas económicas que no han sido diseñadas para adaptarse a la realidad de nuestro país, la política fiscal ha sido mal planteada y mal ejecutada. Se ha intentado aplicar serias medidas en materia económica pero han perdido efecto; primero por falta de continuidad en las políticas aplicadas, es decir, muchas veces dentro de un mismo periodo gubernamental hemos visto cambios en las políticas aplicadas, y apenas toman control los nuevos gobiernos inmediatamente son cambiados los planes económicos, con esto solo se logra un sistema inestable que no es capaz de asimilar un lineamiento cuando se le impone una nueva dirección. En segundo lugar por carecer de un planteamiento que busque primero, controlar el gasto público a través del mejoramiento y simplificación del sector público y crear un Sistema Tributario eficiente, para luego poco a poco pero con paso firme y sostenido lograr la reactivación económica que tanto requiere Venezuela.

 

En Venezuela, la posibilidad de un Estado como el que tuvimos en las últimas décadas ya no es viable, por la sencilla razón de que el país no se puede permitir ese lujo.

             Venezuela, de acuerdo a las políticas económicas y sociales implementadas por el gobierno, se encamina hacia la sustentación de un modelo económico que perdure por "los siglos de los siglos". Un sistema donde prevalezca el beneficio colectivo, con el rompimiento paulatino de la división social del trabajo, asegurando la planificación y las decisiones de producción por parte de los trabajadores en un ambiente dominado por la mayor igualdad entre todos, lo cual echará por tierra la lógica de la acumulación que es reproducida por el capitalismo en sus diferentes variantes.

           Para la consecución de este objetivo se han tomado decisiones trascendentales que inciden en el desarrollo integral del país, tal es el caso de mudar la sede donde descansan parte de las reservas venezolanas en diferentes monedas de bancos estadounidenses a la banca Suiza, con el propósito de romper con las relaciones de dependencia que se establecieron con los Estados Unidos desde los años 40, con la aparición de las primeras refinerías de petróleo en el país. Igualmente importante es el hecho de desarrollar tanto la industria como la agroindustria, para asegurar la soberanía alimentaria de todos los ciudadanos venezolanos, al mismo tiempo que se promueve el desarrollo de las potencialidades de cada región, a lo que se ha llamado desarrollo endógeno, lo cual trae como beneficio que las personas generen actividad productiva y tengan en el trabajo un elemento integral en beneficio de sus condiciones socioeconómicas, en contra de la idea enajenante del trabajo asalariado con fines reproductores del consumismo y el capital.

           Desde el estallido del pozo Zumaque en el Estado Zulia en 1914, el petróleo pasó a ser el principal generador de recursos para el país. Sin embargo, éste no era utilizado para satisfacer las necesidades más elementales del pueblo, lo cual benefició a un sector de la población que a cuestas de estos grandes recursos se constituyó en una nueva clase social: la burguesía; quienes controlaron más del 90 % de la economía. Todo este entramado perverso de enriquecimiento ilícito cambió con las nuevas políticas insertadas por el gobierno, dando preponderancia a la creación de programas sociales de diferente índole y propósito, llamados "misiones sociales". En todo caso, los recursos obtenidos producto de la extracción y refinación del petróleo pasaron a ser invertidos en mejorar las condiciones de vida del pueblo, en proveer de educación a todos los ciudadanos incrementando la cantidad de escuelas y la creación de nuevas universidades.

          La política fiscal está dentro del esquema de recaudación de impuestos al sector empresarial privado y público, donde PDVSA como principal industria venezolana hace aportes necesarios en materia fiscal, en un esfuerzo por adecentar la contribución en materia de impuestos que otrora estuvo marcada por la permisividad con el sector privado, provocando que muchas de estas empresas evadieran impuestos de manera complaciente y grosera. Sin embargo, este tipo de políticas tiene y debe estar dentro del marco transitorio que rige el paso de una economía capitalista con intervención del Estado hacia una de carácter socialista, donde la participación del pueblo en todos sus niveles sea el factor dominante de la misma, rompiendo con el orden capitalista establecido y garantizando la autodeterminación política, social y económica de Venezuela

Gasto Publico

 El gasto público es aquel flujo que configura el componente negativo del resultado económico-patrimonial, producido a lo largo del ejercicio por las operaciones conocidas de naturaleza presupuestaria o no presupuestaria, como consecuencia de la variación de activos o el surgimiento de obligaciones, que implican un decremento en los fondos propios.

Por tanto, este término se reserva para aquellos flujos que deben imputarse al resultado citado de la entidad a través de cuentas de gestión. No debe confundirse con el término "gasto presupuestario": existen gastos que no constituyen gasto presupuestario (gastos extra presupuestarios).\

Los gastos realizados por el gobierno son de naturaleza diversa. Van desde cumplir con sus obligaciones inmediatas como la compra de un bien o servicio hasta cubrir con las obligaciones incurridas en años fiscales anteriores. Sin embargo, muchos de ellos están dirigidos a cierta parte de la población para reducir el margen de desigualdad en la distribución del ingreso.

Por lo tanto, saber en qué se gasta el dinero del presupuesto público resulta indispensable y sano, pues a través de este gasto se conoce a quienes se ayuda en forma directa e indirecta.

En referencia a los fondos públicos, actualmente no se estima correctamente los Ingresos petroleros. En esto se diferencia de los gobiernos anteriores los cuales convenientemente disponían de un monto ya rebajado por la propia Pdvsa mediante precios enflaquecidos con una permanente sobreoferta tendente a compensar los excesivos gastos de Deuda Pública causados principalmente porque los gastos sociales se fueron acumulando morosamente.

El Estado podría mostrarse conservador y previsivo si reduce al mínimo sus nuevos compromisos, arroparse hasta donde la cobija del Ingreso petrolero  se lo permita, y endeudarse si los Ingresos reales y efectivos del petróleo a eso de mediados de año así lo ameriten. Digamos que se trabajaría un Presupuesto Anual de Ingresos y Gastos que podría, por el contrario, arrojar un superávit de donde se tomaría recursos para nuevos proyectos sociales, para cancelar deudas viejas.

Los presupuestos nacionales anteriores manejaban la variable Ingreso Petrolero, y hacían abstracción del precio del barril; se limitaban al ingreso global, de allí que la extracción ilimitada de barriles fue la norma.

En el ámbito de las instituciones del Estado uno de los problemas más relevantes que enfrenta la gerencia lo representa el control del gasto público.  A través del gasto público se expresa la política financiera del Estado, la cual consiste en atender las necesidades de funcionamiento de las instituciones públicas y las necesidades de las comunidades.

      Por esta razón, el reto de la gerencia municipal consiste en mantener a raya el gasto improductivo; lo cual significa buscar el equilibrio presupuestario que pueda aprovechar los recursos fiscales para resolver los problemas de las alcaldías y de las comunidades.  Esta política permitirá alcanzar el mayor grado de eficacia en el funcionamiento de las instituciones públicas.  Otorgará mayor importancia a los proyectos de atención social y al mantenimiento de los servicios básicos.   No gastar más de lo que se recauda, procurando que los ingresos rindan al máximo.  Aprovechar las ventajas del Situado Municipal para profundizar la organización comunitaria y la democratización de la toma de decisiones.  Esta actitud debe conducir a la disciplina fiscal.  Se asumirían compromisos según lo indique la recaudación propia; y los proyectos que representen viabilidad económica, financiera y social.

Para ello se hace necesario combatir el gasto alegre que descuida los bienes públicos, convirtiendo a la indisciplina fiscal en una tendencia dominante en el manejo de los fondos públicos.  El  déficit fiscal de problema contable y financiero se convierte en un problema estructural y social, al penetrar en lo más hondo del modo de vida de la población.  Los administradores públicos contraen más deudas.  El modelo rentista venezolano aún enquistado en la economía se ve reflejado en el carácter despilfarrador de la administración gubernamental.  La inversión pública representa muy poco en el total del Presupuesto ejecutado del municipio.  Porque, el gerente manirroto gasta más de lo que percibe sostenido por una clase dirigente que no controla nada y por unas clases sociales ávidas de riquezas.  El resultado de esta práctica gerencial puede observarse en un alto porcentaje de las familias empobrecidas y menos libertad social. La deuda pública como mecanismo auxiliar de las finanzas debe utilizarse para solventar situaciones extraordinarias de flujo de caja y aplicarse a inversiones que reproduzcan el capital. 

De cambiarse esta mentalidad despilfarradora, el gasto público representaría un valor agregado y una inversión que favorecería la incorporación de nuevas empresas hacia una economía sustentada.  Por tanto, mantener a raya el gasto improductivo se corresponde con una eficiente asignación de los recursos y productividad social. Para ello se hace necesario, también, armonizar la actividad productiva del sector privado y definir la acción financiera del Estado; determinando áreas de atención.   El Estado debe revisar su abultada e improductiva nómina; al igual, que los contratos colectivos. Los aportes patronales y del trabajador deben orientarse al destino que les corresponde.  El Estado puede convertirse en un ente productor de riquezas y bienestar, reconstruyendo el camino en función de la rentabilidad en el uso y manejo de los recursos; aportando, orientando la función social y económica. El sector privado debe hacerse competitivo.  El Estado junto al capitalista  innovador debe constituirse en un dinamo de desarrollo y el pueblo en el protagonista de la historia.

Centralización Vs Descentralización

 

La discusión sobre la descentralización versus la centralización del poder del Estado es de vieja data. Venezuela, por su trayectoria histórica y política, se origina como Estado a partir de la resistencia a ser una gran confederación de naciones integradas en el proyecto bolivariano de La Gran Colombia. Precisamente esa búsqueda de autonomía desembocó en la separación radical del proyecto integrador.

          La necesidad de consolidar el control de un territorio dominado por caudillos, y la resistencia a la dominación central de uno de ellos (considerado así aunque tuviese investidura gubernamental), facilitó una guerra de extensa repercusión en la estructura social y política del país que vio en los regionalismos un obstáculo para la consolidación nacional y el desarrollo de un proyecto de nación; a su vez, estos liderazgos regionales, de gran arrastre popular, encontraban en los gobiernos centralizados un obstáculo para consolidar el caudillismo que aparentemente tiene más contacto con lo popular.

         Estas fuertes contradicciones entre la necesidad de adecentar un Estado y la preservación de liderazgos locales finalizó en el momento en que se establecen en el país unas Fuerzas Armadas Nacionales, generando la posibilidad de pacificar los conflictos regionales.

           Sin embargo, en lo político se preservó en nuestro país prácticas regionales que exigían desconcentración del poder central en estructuras del Estado más cercanas a los ciudadanos de las regiones, ya que se observó un exceso de centralización del poder y del acceso a los servicios públicos en la capital y las principales ciudades del país.

            Esta exigencia, no resuelta por el Estado centralizado, desembocó en una fuerte exigencia de pasar a un nivel considerado superior por aquellos que no veían en la centralización una posibilidad planificada de desarrollo. La descentralización se convirtió en una lucha, incluso, de aquellos que se proclamaron de izquierda. Algunos porque creían profundamente en la necesidad de que el poder local tuviese mayor posibilidad de ser abordado por aquellos que así lo requerían; otros vieron en la descentralización la posibilidad de acceder a los recursos del Estado sin necesidad de formar parte del gobierno nacional de turno, para así financiar sus proyectos grupales o personales.

                   Hasta aquí el dilema se centraba en la posibilidad de que sectores políticos que regentaban el poder central, también se enfrascaran en la lucha por las instancias descentralizadas para poder acceder, de esta forma, a los recursos del Estado, sin pretender nunca transferir el poder a las comunidades, a través de mecanismos idóneos que garanticen que los procesos de decisión sean lo más transparentes y que la ejecución de las decisiones se hiciera a través de las mismas comunidades o de a quien ellas delegaran.

            Hoy vuelve al tapete el tema de la planificación centralizada y, con ello, el debate centralización versus descentralización. Pero vuelve como un tema agotado que no da respuesta a las circunstancias actuales, donde los planteamientos políticos giran en torno al poder comunal y al empoderamiento ciudadano de las decisiones que los afecten.

              Con la estructuración del los Consejos Comunales como base del poder comunal, cualquier tesis que trate de desarrollar un modelo de desarrollo local o de organización geopolítica no podrá montarse con modelos viejos de Gobernaciones o Distritos, sin incluir lo comunal como base fundamental de la organización local.

               Las instituciones deben dejar de ser espacios burocratizados comprender que las están al servicio de la gente. Esto sólo se dará en el momento en que el pueblo tenga control real sobre la designación de los funcionarios que regentan los servicios públicos y definan y desarrollen, con las estructuras establecidas, los planes y proyectos a ejecutar.

             Luego de consultar el articulo Planificación Ambiental, Ordenación del Territorio y Descentralización de Ivonne Alvarado Tabata, Geógrafa de la ULA con Maestría en Teoría y Metodología Geográfica de la UCV y Especialista en Ordenación del Territorio, Descentralización y Planificación Local  podemos deducir que la descentralización es concebida como una línea maestra para el desarrollo y modernización del Estado pero considerando muy particularmente que dicho fenómeno debe estar en concordancia con el Plan de Desarrollo Nacional o lo que actualmente denominamos Proyecto Nacional Simón Bolívar, sus implicaciones inicialmente deben ubicarse en el orden político y administrativo pero el alcance de las transformaciones deben ser capaces de generar cambios principalmente en el aspecto social por el mismo hecho de actuar de una forma distinta y con una gestión estrictamente controlada acorde con los intereses nacionales, porque de otra manera y al no existir concordancia entre ambos significaría una permanente lucha y lo local sería considerado una amenaza para la estabilidad del Estado.

      El desarrollo debe estar marcado por una política descentralizada protagonizado por una sociedad civil organizada a través de cualquier mecanismo de organización popular ya sean consejos comunales, asociaciones de vecinos, juntas de vecinos, etc., capaces  de recibir y ejecutar las transferencias operadas y supervisadas desde el gobierno central de tal manera que cualquier mecanismo de gobierno local no busque alternativas globales que incidan negativamente en el desarrollo del país, ejemplo de esto puede ser cualquier tipo de endeudamiento con instancias de financiamiento internacional como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional sin algún tipo de control, ya que es el país  quien al final recibe el impacto negativo de acciones como estas y donde se compromete la estabilidad económica del país.

      Las Propuestas de Políticas Publicas en el campo de la descentralización deben estar enmarcadas  primordialmente dentro de un régimen democrático dirigido al auspicio de la participación protagónica de los ciudadanos, tal y como está establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, y así fortalecer los vínculos entre los elegidos y los electores, y aumentar la calidad de la gestión de quienes representan ya que el desarrollo depende directamente de un proceso de toma de decisiones de todas las instancias de participación ciudadana.

      Es importante destacar los errores más comunes cometidos por los principales actores del poder descentralizado y que constituyen un elemento fundamental en la ineficiencia de las gestiones que desarrollan, en primer lugar una capacidad gerencial limitada e inexperiencia absoluta en funciones de gobierno, presupuestos comprometidos en gastos corrientes y obligaciones contraídas  anteriormente, escasas competencias para iniciar sus mandatos y responder a sus electores, imprecisiones en el manejo y conocimiento del marco jurídico de la descentralización, sistemas de coordinación inexistentes entre el poder central las gobernaciones, las alcaldías y por consiguiente con cualquier tipo de organización popular, todas estas variables nos hacen dudar si el proceso descentralizado puede ser eficaz en la resolución de los problemas sociales. El debate está planteado  y es el mismo pueblo quien debe decidir con su voz y sus actuaciones que es lo más conveniente para el desarrollo del socialismo del siglo XXI.

Economia Social

 Uno de los dilemas más concernientes a la vía del socialismo venezolano cuyo trámite está en manos de muchos, con sus aportes y debates; es el de resolver el tipo y alcances de la política económica, las formas de propiedad general y la paternidad de los medios de producción entendidos estos como el instrumento tecnológico utilizado en donde se inicia el proceso de manera ordenada con todos los canales existentes hasta el consumidor final.

Hay dos aspectos a nuestra manera de ver para tratar de resolver este dilema de aplicación sobre el que y para quienes se debe hacer la política económica como base para la redistribución social, por una parte la política oficial del Estado venezolano debe estar orientada hacia la explotación racional de las materias primas (componente nacional e importado) y por otro lado el cómo se inserta la razón social en el seno de la sociedad, es decir cuál debe ser la forma social determinante o dominante en la propiedad de los medios de producción , por supuesto distinta a la capitalista que conocemos; al respecto, es bueno considerar que el término propiedad debe ser perfectamente entendido, el cómo estará determinado legalmente para que la economía realmente sea social y cuál será la diferencia si la hubiere en el contexto del socialismo que se propugna.

En la actualidad los modelos implementados por el gobierno nacional en particular el referente al de desarrollo endógeno tiene claros signos de capitalismo, lo cierto que se calca el tipo de propiedad no promulgado o bajo la promoción de un socio capitalista, bajo un conjunto de ciudadanos y ciudadanas que se disponen a producir bienes en función del mercado que conocemos que conservan la plusvalía como valor resultante de la producción.

Debemos tener la suficiente claridad y mejor disposición para entender esta etapa de transición, para lo cual y simultáneamente se debe emprender una cruzada de amplio espectro ideológico y filosófico que le dé el carácter y forma a la revolución bolivariana y socialista. En este aspecto todos los instrumentos, todas las herramientas de vieja y nueva data deben ser utilizados tanto para la discusión como para la acción, personajes y personalidades de los siglos IX, XX y XXI quizás mucho antes, como Carlos Marx, Vladimir Lenin, Trosky, Antonio Gramsci, Eduardo Galeano, Erich From y su visión humanista del socialismo, el Che Guevara, entre otros, darán sus aportes teóricos como enseñanza de lo que se debe hacer en esta hora crucial de definiciones e inevitables decantaciones, siempre y cuando se respeten las distancias en el tiempo en las realidades actuales.

La visión de la economía que se debe transitar debe apuntar hacia la economía social primero en camino ineludible hacia el socialismo, orientados exclusivamente a la redención del ser social, que la economía esté realmente en función del ser humano solidario, sin individualismo ni egoísmo, que el papel determinante de la nueva sociedad venezolana debe ser la existencia misma en planos de igualdad.

La historia debe  servir de engranaje para avanzar en la sociedad justa y equitativa que queremos, que la propiedad social impere sobre la individual, que los monopolios de las transnacionales se estrellen en la fortaleza de la revolución venezolana, que el valor de cambio no sea necesariamente el establecido para generar acumulación de nuevos capitales. Por encima de todo ello, se debe imponer al ser humano como gestor y receptor del hombre y mujer nuevos, al respecto creemos que no es óptimo el querer aplicar la Moral y las Luces de modo total en la sociedad actual, por el contrario, dichos esfuerzos deben dirigirse al sacudimiento de la generación actual a través de la educación inicial fundamentalmente y del espectro juvenil de la sociedad.

Las políticas públicas en educación deben tener un norte claro en cuanto a definiciones se trata, el ser como entidad social debe imponerse sobre el tener, como suprema teorización de los nuevos valores o el rescate si se quiere de ellos. Por otra parte, el ser económico no debe construirse para la sobrevivencia sino determinísticamente para la vida, trabajar para la vida.

Debe eliminarse el equivocado y burgués concepto de la educación para el trabajo, que solo ha servido para acentuar la discriminación social y política en el seno de la sociedad, la educación debe ser para la vida y el trabajo como medio de insertarse en el tejido socio económico, además de proporcionar el medio de vida necesario. El medio de vida necesario se convierte entonces, en el paradigma positivo a alcanzar porque rompe con lo perverso de la acumulación a partir del concepto de expoliación de la fuerza del trabajo individual.

La economía social es el paso previo para alcanzar o mejor dicho transitar el fin de la filosofía capitalista del tener y tener, el cual debe modificarse radicalmente en beneficio de la humanidad, porque dicho concepto destruye a la naturaleza, al ser humano relegándolo a una instancia inferior y sobremanera coloca a la humanidad al borde de su propia destrucción, podemos de alguna manera concluir que para alcanzar la felicidad social en una sociedad socialista deben definirse dos cosas fundamentales la economía social y la construcción de una nueva sociedad.