El gasto público es aquel flujo que configura el componente negativo del resultado económico-patrimonial, producido a lo largo del ejercicio por las operaciones conocidas de naturaleza presupuestaria o no presupuestaria, como consecuencia de la variación de activos o el surgimiento de obligaciones, que implican un decremento en los fondos propios.

Por tanto, este término se reserva para aquellos flujos que deben imputarse al resultado citado de la entidad a través de cuentas de gestión. No debe confundirse con el término "gasto presupuestario": existen gastos que no constituyen gasto presupuestario (gastos extra presupuestarios).\

Los gastos realizados por el gobierno son de naturaleza diversa. Van desde cumplir con sus obligaciones inmediatas como la compra de un bien o servicio hasta cubrir con las obligaciones incurridas en años fiscales anteriores. Sin embargo, muchos de ellos están dirigidos a cierta parte de la población para reducir el margen de desigualdad en la distribución del ingreso.

Por lo tanto, saber en qué se gasta el dinero del presupuesto público resulta indispensable y sano, pues a través de este gasto se conoce a quienes se ayuda en forma directa e indirecta.

En referencia a los fondos públicos, actualmente no se estima correctamente los Ingresos petroleros. En esto se diferencia de los gobiernos anteriores los cuales convenientemente disponían de un monto ya rebajado por la propia Pdvsa mediante precios enflaquecidos con una permanente sobreoferta tendente a compensar los excesivos gastos de Deuda Pública causados principalmente porque los gastos sociales se fueron acumulando morosamente.

El Estado podría mostrarse conservador y previsivo si reduce al mínimo sus nuevos compromisos, arroparse hasta donde la cobija del Ingreso petrolero  se lo permita, y endeudarse si los Ingresos reales y efectivos del petróleo a eso de mediados de año así lo ameriten. Digamos que se trabajaría un Presupuesto Anual de Ingresos y Gastos que podría, por el contrario, arrojar un superávit de donde se tomaría recursos para nuevos proyectos sociales, para cancelar deudas viejas.

Los presupuestos nacionales anteriores manejaban la variable Ingreso Petrolero, y hacían abstracción del precio del barril; se limitaban al ingreso global, de allí que la extracción ilimitada de barriles fue la norma.

En el ámbito de las instituciones del Estado uno de los problemas más relevantes que enfrenta la gerencia lo representa el control del gasto público.  A través del gasto público se expresa la política financiera del Estado, la cual consiste en atender las necesidades de funcionamiento de las instituciones públicas y las necesidades de las comunidades.

      Por esta razón, el reto de la gerencia municipal consiste en mantener a raya el gasto improductivo; lo cual significa buscar el equilibrio presupuestario que pueda aprovechar los recursos fiscales para resolver los problemas de las alcaldías y de las comunidades.  Esta política permitirá alcanzar el mayor grado de eficacia en el funcionamiento de las instituciones públicas.  Otorgará mayor importancia a los proyectos de atención social y al mantenimiento de los servicios básicos.   No gastar más de lo que se recauda, procurando que los ingresos rindan al máximo.  Aprovechar las ventajas del Situado Municipal para profundizar la organización comunitaria y la democratización de la toma de decisiones.  Esta actitud debe conducir a la disciplina fiscal.  Se asumirían compromisos según lo indique la recaudación propia; y los proyectos que representen viabilidad económica, financiera y social.

Para ello se hace necesario combatir el gasto alegre que descuida los bienes públicos, convirtiendo a la indisciplina fiscal en una tendencia dominante en el manejo de los fondos públicos.  El  déficit fiscal de problema contable y financiero se convierte en un problema estructural y social, al penetrar en lo más hondo del modo de vida de la población.  Los administradores públicos contraen más deudas.  El modelo rentista venezolano aún enquistado en la economía se ve reflejado en el carácter despilfarrador de la administración gubernamental.  La inversión pública representa muy poco en el total del Presupuesto ejecutado del municipio.  Porque, el gerente manirroto gasta más de lo que percibe sostenido por una clase dirigente que no controla nada y por unas clases sociales ávidas de riquezas.  El resultado de esta práctica gerencial puede observarse en un alto porcentaje de las familias empobrecidas y menos libertad social. La deuda pública como mecanismo auxiliar de las finanzas debe utilizarse para solventar situaciones extraordinarias de flujo de caja y aplicarse a inversiones que reproduzcan el capital. 

De cambiarse esta mentalidad despilfarradora, el gasto público representaría un valor agregado y una inversión que favorecería la incorporación de nuevas empresas hacia una economía sustentada.  Por tanto, mantener a raya el gasto improductivo se corresponde con una eficiente asignación de los recursos y productividad social. Para ello se hace necesario, también, armonizar la actividad productiva del sector privado y definir la acción financiera del Estado; determinando áreas de atención.   El Estado debe revisar su abultada e improductiva nómina; al igual, que los contratos colectivos. Los aportes patronales y del trabajador deben orientarse al destino que les corresponde.  El Estado puede convertirse en un ente productor de riquezas y bienestar, reconstruyendo el camino en función de la rentabilidad en el uso y manejo de los recursos; aportando, orientando la función social y económica. El sector privado debe hacerse competitivo.  El Estado junto al capitalista  innovador debe constituirse en un dinamo de desarrollo y el pueblo en el protagonista de la historia.