No es intención hacer historia de los planes o evaluar los planes anteriores de la IV República a los de la V República, pero si es necesario un ligero discernimiento general comparativo a modo de introducción antes de adentrarnos en una ligera comparación de los últimos dos Planes. Un primer aspecto necesario a tomar en cuenta es el desplazamiento de la Comisión Económica Para América Latina y el Caribe (CEPAL) como organismo foráneo ductor, planificador, esquematizador  de los Planes de Desarrollo para nuestro país que en el día se dieran.      

Desde la década de los 40 (1948) hasta la década de los 90 del siglo pasado a la nación Venezolana se le vino imponiendo dos modelos de desarrollo operantes al margen de los verdaderos sujetos de su aplicación; pasando desde el Modelo Desarrollista o por Sustitución de Importaciones de la CEPAL, donde era preeminente el papel regulador de lo económico por parte del Estado (hacia 1961 aplicado de manera tardía en Venezuela) hasta el Modelo Neoliberal cuya tesis era la del papel preeminente regulador del mercado excluyendo al estado, aplicando en su lugar los  paquete shock de la década de los 80 del Fondo Monetario Internacional.

Ambos modelos ¿paradigmas), haciendo preeminencia desde un vértice político-economicista hacían ver todos los desenvolvimientos de nuestra sociedad en términos de costos beneficios buscando balances y saldos netos para decir entonces como las cosas habían arrojado saldos negativos y positivos, haciendo más énfasis en el crecimiento de las cuentas macroeconómica o el control de los desvalances deficitarios de la balanza de pagos que en el desarrollo social.

También en términos de tiempo, histórico-económico, durante las últimas décadas del siglo que nos precedió del 80 al 90 se hablaba de la hipertrofia del estado, de cómo el mismo obstaculizaba el libre desenvolvimiento de la Sociedad Civil, es decir del mercado. Porque no debemos olvidar que después de la crisis del 1929, la tesis que se impuso para regular la economía de los países fue la tesis Keynesiana dando preeminencia al carácter regulador por el  estado de la demanda agregada como mecanismo entre otros  para generar más empleos  y luego hacia 1948 la tesis desarrollistas de los estructuralistas de la CEPAL plantean otro tanto acerca de la participación del Estado con carácter regulador de la economía. Modelo  desarrollista este que hace crisis al inicio de la década de los ochenta aunada a la crisis energética de las metrópolis imperialistas, proponiéndose la tesis Neoliberal como alternativa del retiro regulador y controlador del estado.

En el contexto de la crisis de ambos modelos van surgiendo en "...el Tercer Mundo y por ende en Latinoamérica, una interpretación de un desarrollo alternativo. Esta interpretación, hoy prevaleciente en estos países, concibe el desarrollo como un conjunto de cambios estructurales y tiende a la alteración cualitativa del sistema".  En este sentido no resulta  pueril resaltar como estas influencias en  el objetivo estratégico o propósito es justificar en el Plan de Desarrollo de la nación, como Proyectos Nacionales, en la búsqueda de una transformación estructural de la Formación Económico-Social de la República Bolivariana de Venezuela, como proyecto de Desarrollo Endógeno.  

En la Venezuela del Siglo XXI, a partir del 02 de Febrero de 1999 nos proponemos construir el Socialismo Bolivariano a través de un proceso de cambio en nuestro país, para lo cual se requiere de un Instrumento Estratégico donde instituciones del Estado, organizaciones sociales, económicas y ciudadanía en general, encuentre orientaciones claras y precisas que permitan dar sentido y direccionalidad a la acción concreta que éstos desarrollan y que favorezca el aporte efectivo de los mismos al proceso de transformación político, social y económico planteado en el marco de nuestra Revolución Bolivariana.

No tengo dudas que las premisas fundamentales y estratégicas para la construcción y puesta en práctica del Socialismo Bolivariano están contenidas en el Plan Nacional Simón Bolívar, acertadamente llamado por el Presidente Chávez, Primer Plan Socialista de la Nación, siendo ese el Instrumento Estratégico que define las Líneas Generales para el Desarrollo Económico y Social del País durante el período 2007-2013.

Este Primer Plan Socialista, pretende continuar profundizando los logros alcanzados por los lineamientos del Plan de Desarrollo Económico y Social 2001-2007, está conformado por siete directrices, cada una de las cuales tiene sus objetivos, estrategias y políticas, para transformar la sociedad venezolana desde la actual transición, de un "capitalismo salvaje" a un socialismo humanista bolivariano, planteándonos profundizar y avanzar en el Proyecto Ético Socialista Bolivariano.

El Proyecto Nacional Simón Bolívar en su primera directriz la Nueva Ética Socialista, pretende refundar ética y moralmente la República, para crear la conciencia revolucionaria del nuevo ciudadano, que será el encargado de transformar la sociedad material y espiritualmente, superando la ética capitalista, ética individualista, egoísta y del lucro a toda costa.

Luego nos propone, inspirado en el pensamiento del Libertador Simón Bolívar, la Suprema Felicidad Social, como una visión a largo plazo que plantea atacar las raíces de la miseria y la pobreza a través de un estado social de justicia y derecho que le garantice a la ciudadanía el disfrute de los derechos sociales universales, tales como, salud, educación, vivienda saludable, trabajo digno, creador y la recreación, condiciones indispensables para crear las capacidades personales para vivir una vida valorada que lo hagan un ciudadano feliz, solidario y comprometido.

Lograremos una Democracia Protagónica y Revolucionaria, tercera directriz del Proyecto Nacional Simón Bolívar, en la medida en que el nuevo ciudadano ético, feliz y en plenitud de sus capacidades personales, tenga conciencia solidaria de sus derechos y responsabilidades, que a través de la participación activa y comprometida transforme la sociedad, ejerciendo el derecho y deber a la participación en la toma de decisiones y demás procesos vinculados con la formulación, ejecución, desarrollo, evaluación y control social de las políticas públicas.

 

Políticas Públicas que permitan el desarrollo de un Modelo Productivo Socialista, cuarta directriz del Proyecto Nacional, que nos garantice unas nuevas relaciones sociales de producción, una soberanía alimentaria, un desarrollo endógeno sustentable, un crecimiento económico solidario, a través de una ciencia y tecnología al servicio del desarrollo nacional, que nos conduzca también a una soberanía científica y tecnológica, donde cada vez más se cuente con la participación de los ciudadanos, democratizando el conocimiento para democratizar el poder y superar los obstáculos que impiden el acceso al mismo.

La Nueva Geopolítica Nacional, requiere que ese ciudadano ético, feliz y revolucionario desarrolle una conciencia social, ecológica y de protección de los ecosistemas ricos en biodiversidad, que recupere y proteja suelos y fuentes de agua para el consumo humano, que disminuya el impacto ambiental de las intervenciones humanas, logrando ciudades incluyentes, equilibradas territorial y poblacionalmente, además de tecnológica y comunicacionalmente desarrolladas, que demande y proteja los derechos de la ciudad: agua, aire, suelo y energía.

Si preservamos y respetamos los Derechos de la Ciudad y en particular la Energía, lograremos una Venezuela Potencia Energética Mundial, que siembre el petróleo para la integración de América Latina y el Caribe, que desarrolle otras fuentes alternativas de energía, que contribuyan a preservar el ambiente y fortalezca la diversidad productiva y la inclusión social.

La siembra petrolera para la integración de América Latina y el Caribe, es requisito para una Nueva Geopolítica Internacional, diversificando las relaciones políticas, económicas y culturales, estableciendo áreas geoestratégicas a través del diálogo fraterno entre los pueblos, respeto a las libertades, religiones y autodeterminación de dichos pueblos, que fortalezca nuestra soberanía, vigorizando y ampliando las alianzas para la conformación de un bloque geopolítico regional y contribuir a crear un mundo multipolar a través del fortalecimiento de las redes de intercambio de cooperación mutua internacional en lo económico, cultural, social, tecnológico y comunicacional.

Indudablemente que estas son premisas de un socialismo bolivariano, profundamente humano y humanista.